La Leyenda de Tupak Katari
SOBRE LO QUE HIZO Y LO QUE LE PASÓ A TUPAC KATARI
Por: Mauricio Limachi.
La leyenda de Tupac Katari se constituye en las hazañas que realizó al liderazgo de los indígenas sublevados que participaron en los dos cercos que se realizaron a la ciudad de La Paz en 1781. El primer cerco duró desde el 13 de marzo hasta el 3 de julio; luego de un intermedio en donde las fuerzas de Katari fueron desalojadas de sus campamentos por el coronel Ignacio Flores, instaló un segundo cerco desde el 7 de agosto hasta el 17 de octubre, todo ocurrido en 1781.
Katari primero tomó las provincias de Sica Sica, Carangas, Pacajes, Yungas, Omasuyos y Chucuito, luego de lo cual puso sitio a la ciudad de La Paz, al mando de 40.000 hombres. (De Mesa y Gisbert, 2016).
El presidente de la audiencia de Charcas, Ignacio Flores, al saber de la gravedad de la situación en la ciudad, organizó un ejército para poder ayudar a la población que peleaba al mando de Don Sebastián de Segurola defensor de la ciudad. A la llegada de sus tropas los indígenas se retiraron sin presentar batalla, Flores entró a la ciudad para dejar víveres, mientras el ejército de Katari seguía acosando los cerros circundantes, El presidente de la audiencia dejó la ciudad a mano de sus captores, sin antes dejar a Segurola un destacamento de 80 hombres veteranos para su defensa posterior.
Para el segundo cerco la situación de la ciudad empezó a tornarse desesperada, salvándose apenas de la fallida inundación que sus captores estaban planeando (por consejo de Andrés Tupac Amaru, intentaron el mismo golpe que en Sorata, construir un dique para inundar la ciudad, pero el dique reventó antes de tiempo). A pesar de esto, la ciudad de La Paz imperaba el auxilio de fuerzas del exterior y para ello Flores envió al teniente coronel Josef de Reseguín al mando de una tropa de 3000 hombres y 8 cañones. Él no era un desconocido puesto que ya había venido antes en compañía de Flores para acabar con el primer cerco de La Paz.
Reseguín no esperó a tener provisiones para lanzar el ataque, inmediatamente persiguió a los principales líderes, poniéndole fin al segundo cerco. Días antes de la llegada del ejército de auxilios, los principales líderes de las fuerzas quechuas se habían retirado al santuario de Peñas; Tupac Katari hizo lo mismo. Él pasó de Peñas hacia Achacachi donde esperaba recomponer fuerzas para lanzar un último ataque, empero, a su llegada a Achacachi fue recibido por Tomas Inga Lipe, quien en la noche del 9 de noviembre organizó una fiesta suntuosa con abundancia de licor y comida, se armaba así una trampa para poder retener a Katari en el pueblo a la espera del cuerpo militar al mando de Mariano Ibáñez y que así pudiesen arrestarlo.
Esta fiesta continuó hasta la una de la madrugada, cuando súbitamente Katari se levantó con la sospecha de que sería traicionado por Miguel Bastidas y que, por lo tanto, debía retirarse. Ante esto, Inga Lipe intentó por todos los medios retenerlo; sin oír razón alguna Katari mandó a que ensillen su mula y partió con una escolta de cuatro fusileros y María López (en ese momento su amante). Esta situación alteró a los hombres del escuadrón de Saboya que fueron en su persecución, logrando finalmente aprenderlo la mañana del 9 de noviembre en Chinchayapampa.
Avisado Reseguín de lo sucedido trasladó su cuartel al pueblo de Peñas donde Katari fue llevado llegando el 10 de noviembre a las 3 de la tarde, tres días después se tomó su declaración y se instaló un juicio sumario presidido por el Oidor Diez de Medina, encontrándolo culpable de infame traidor, sedicioso, asesino y hombre feroz o monstruo de la humanidad en sus inclinaciones y costumbres, abominables y horribles. (Sentencia de Diez de Medina, 1781, citado por Costa de la Torre, 1973).
A Tupac Katari se lo sentenció a “que asido por unas cuerdas robustas sea descuartizado por cuatro caballos... hasta que naturalmente muera” (Diez de Medina, 1781, citado por Asebey, Mamani, Soux, 2014), esta sentencia fue ejecutada el 14 de noviembre en Peñas. Algo que hay que mencionar es que en la sentencia no se encuentra el corte de la lengua de Tupac Katari, como así nos hacen pensar algunos autores.
Ahora bien, la sentencia indica que:
“se publique sus delitos a la plaza de este santuario en que deberá estar tendida la tropa con las armas de Su Majestad y convocarse los indios concurrentes de dichas provincias de modo que antes de la ejecución se les explique por mí lo agradable que será está a Dios y al Rey como propia de la Justicia” (Valencia Vega, 2010, citado por Asebey, Mamani, Soux, 2014) Esto y en concordancia con Del Valle de Siles (2017) que, según los relatos de testigos de la época, la pena de muerte se aplicó ante un crecido número de indígenas que quedaron asombrados de aquel castigo aplicado a un indio que tanto habían respetado. Partiendo de los testimonios de la época, Katari en la hora de su muerte, que manifestó con arrepentimiento grande, salió al suplicio con los ojos fijados en un crucifijo, haciendo las más vivas exclamaciones, conservó una tranquilidad suma hasta el mismo momento de su muerte, al mismo tiempo acabo el último aliento articulando los dulcísimos nombres de Jesús y María. (Diario de Esteban Loza, citado en Coordinadora de Historia, 2014)
Por su parte, Valencia Vega (1950) menciona que de los contornos del lugar de la ejecución se trajo indígenas para presenciar el momento, estos estaban agrupados en una multitud de “indios, mujeres y varones, niños, jóvenes y ancianos traídos... para que asistiesen exprofesamente a la terrible muerte de su caudillo máximo”; llegando al lugar del suplicio, fue obligado a arrodillarse después de que el pregonero leyó una vez más la relación de los crímenes que Katari presuntamente cometió. En cumplimiento de la sentencia dictada por Diez de Medina, este se dirigió a los indígenas presentes y explicó en los términos más espeluznantes que pudo, la enormidad de culpas del jefe indio y destacó, amenazante, la necesidad del escarmiento para que no se vuelva a dar un nuevo levantamiento; luego de esto, el caudillo fue obligado a ponerse de rodillas donde se le cortó la lengua para luego ponerlo en el suelo y hacer cumplir lo mencionado en la sentencia.
Si nos remitimos a lo indicado por José María Camacho en su Historia de Bolivia (1945) encontramos que relata lo siguiente:
“La tradición de los indios de Chinchaya hizo que Tupaj Catari cayese a manos de sus enemigos, quienes le sentenciaron en Peñas a morir de la misma forma que Tupaj Amaru: le ataron vivo por pies y manos a la cincha de cuatro caballos, y después de cortarle la lengua, lanzaron los caballos por direcciones opuestas, con que fue destrozado en medio de horribles padecimientos...”
Es precisamente este fragmento que nos sirve para reforzar la hipótesis que se desglosa en Bolivia: Su historia (2014, Asebey, Mamani, Soux, tomo III) ya que la escena que tradicionalmente se narra sobre su muerte es que había profesado la frase: “a mi sólo me matarán, pero volveré y seré millones”, no se sabe a ciencia cierta si Katari habría exclamado eso o cuándo surgió esa tradición, por lo que a falta de información no se podría presumir verdadera en honor a la rigurosidad histórica.
Por otro lado, la tortura que recibió antes de su muerte si es citada, pero el detalle del corte de la lengua de Katari es contradictorio, primero porque según el Diario del secretario Esteban de Loza, el caudillo hasta el momento final estuvo hablando, siendo que, primero le cortaron la lengua y después lo ataron para descuartizarlo. A pesar de la laguna histórica que expone José María Camacho, él nos da indicios de lo que pudo pasar (conforme lo expuesto por Asebey, Mamani y Soux) y es que el corte de la lengua si sucedió, pero con Tupac Amaru, por lo que es muy probable que las memorias de estos dos acontecimientos se entremezclaron a la hora de su narración.
Para el análisis de lo que sucedió con Tupac Katari el momento de su enjuiciamiento y muerte, volveríamos a remitirnos al diario del secretario Loza ya que él escribe:
“...pronunció sentencia definitiva contra el referido Julián Apaza condenándole a pena de muerte y que fuese sacado de la prisión arrastrado de la cola de un caballo, con soga de esparto al cuello y conducido a la plaza pública donde se le había de despedazar por cuatro caballos...”
El 14 de noviembre Reseguín confirmó la sentencia de Katari, estos dos personajes, junto con Diez de Medina son cruciales para entender lo que pasó, ya que se conoce la descripción de la muerte de Tupac Katari solamente por este diario y por documentos oficiales basados en informes de Loza y Diez de Medina; no hubo, por supuesto, ninguna narración de lo ocurrido por boca de ningún indígena (a pesar de su presencia en la ejecución), ni siquiera existe descripción alguna de algún observador o de algún fraile puesto que lo sucedido se produjo en un poblado vencido y convertido en cuartel de las tropas españolas. (Del Valle de Siles, 2017) A pesar de la brevedad de la campaña militar de Tupac Katari, está marcó el punto culminante de la rebelión indígena de 1780-1782, el sitio de la estratégica ciudad de La Paz, el más largo de la historia colonial (Grondin, 2010), mantuvo durante algunos meses un equilibrio entre los rebeldes indígenas y las fuerzas de la realeza. Katari puso sobre la mesa de análisis diversas preguntas a los indígenas de la época, permitiéndoles ver un esbozo de sus derechos, por los cuales debían pelear, tal y como él lo hizo.
Fuente: Pintura de Florentino Olivares, 1781 (retocada parcialmente en 1881); óleo sobre lienzo. Museo de la Casa de Pedro Domingo Murillo, La Paz. Extraído de Historia de la Rebelión de Tupac Catari, 1781 – 1782 de María Eugenia del Valle de Siles.
BIBLIOGRAFÍA:
COORDINADORA DE HISTORIA: Asebey, R., Mamani, R., Soux, M. (2014). BOLIVIA, SU HISTORIA [Tomo III] Reformas, Rebeliones e Independencia, 1700 – 1825: Segunda parte. Rebeliones. La respuesta de indios, mestizos y criollos. Coordinadora de Historia, La Razón. La Paz – Bolivia.
Costa de la Torre, A. (1973). Episodios históricos de la rebelión indígena de 1781. Ediciones Camarlinghi. Oruro – Bolivia.
Del Valle de Siles, M. (2017). Historia de la Rebelión de Tupac Catari, 1781 – 1782. 3ra Ed., Biblioteca del Bicentenario de Bolivia. BBB. La Paz – Bolivia.
Grondin, M. (2010). Tupaj Katari y la revolución campesina de 1781 – 1783. 2da Ed., Fundación Solón, La Paz – Bolivia.
Mesa, C., De Mesa, J., Gisbert, T. (2016). Historia de Bolivia. 9na Ed., Editorial Gisbert, La Paz – Bolivia.
Valencia, A. (1950). Julián Tupaj Katari, Caudillo de la Liberación India. Ed. Cronos. Buenos Aires – Argentina.
Camacho. J. (1945). Compendio de la Historia de Bolivia. 13va Ed., Gisbert y Casanovas, Librería Arnó. La Paz – Bolivia.