Un Gatsby colla

Cristian Castro Quiñones

“Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé”

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”

“Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto”.

Es interesante cuestionarse qué tienen en común estas introducciones literarias que pasaron a la historia como unas de las más memorables; son como esas canciones que, en los primeros cinco segundos, podrías recordar.

Introducciones que funcionan como un golpe cuya función nos la mencionó Gabriel García Márquez en una entrevista (también haciendo alusión a La Metamorfosis);

“El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo(…) Es decir ahí no se te va el lector (…)” .

A ello me atrevería a añadir uno más a la lista, aunque no ha pasado desapercibido por años en escuelas norteamericanas, siendo un libro sine qua non para ellas; es esa clase de lectura obligatoria cotidiana que todos leímos por obligatoriedad en la escuela:

“Cuando yo era más joven y más vulnerable, mi padre me dio un consejo en el que no he dejado de pensar desde entonces. «Antes de criticar a nadie», me dijo, «recuerda que no todo el mundo ha tenido las ventajas que has tenido tú»”

Aunque a diferencia de Crónica de una muerte anunciada, donde con una simple intuición podríamos deducir hacia dónde va la novela, en El Gran Gatsby no es así, en realidad podemos tener muchas interpretaciones de ese golpe en el inicio, sin embargo ya el propio autor nos deja entrever (mediante su vida y entrevistas) que hace referencia a él mismo, es decir es la novela que más reflejó su condición y status en la sociedad.

Frases como “las chicas lindas no se casan con los chicos pobres…” no es sino una referencia misma de lo que alguna vez le dijeron a F. Scott Fitzgerald.

Con tres películas y más de cuatro reediciones inspiradas en El gran Gatsby, se la puede resumir de muchas formas, escritas o visuales. No es lo que busca este escrito, sino un simple impulso, desde lo cotidiano, a que esta obra, infravalorada en su tiempo, pueda volver a las charlas literarias; no solo por ser parte y eje central del famoso club de la Generación Perdida, sino como un diamante en bruto que los infortunios de la vida llevaron a pasar a la historia como “una mariposa que mostró toda su belleza en un corto tiempo”.

El protagonista, Jay Gatsby, pasa sus peripecias entre los "nuevos ricos" (West Egg) básicamente son aquellos con fortunas recientes y ostentosas, como el protagonista (también como el autor mismo), quien hace alarde de su dinero. Los "viejos ricos" (East Egg) representan la aristocracia heredada, con clase y desdén hacia los nuevos, ejemplificados por Tom y Daisy Buchanan, quienes poseen riqueza generacional.

Podría ser un cliché hablar de un hombre pobre buscando el amor de una niña rica, pero este detonante hace que el concepto estos ricos se haga incesante y que pueda asentar en cualquier sociedad. ¿Dónde están los del West Egg en La Paz?, la respuesta quizá sea fácil de encontrar, pero pensar en dónde está el East Egg lo hace más interesante y complicado. ¿Dónde encontramos las fiestas más aristocráticas y ostentosas en La Paz? Y, por otro lado, ¿dónde están las fiestas de los nuevos ricos en La Paz? Vale la pena aventurarse y responderlas desde los nuevos ricos que han sido punto central de los proyectores estos últimos años.

Migremos a los cholets, obras arquitectónicas de gran magnitud y nueva tendencia en Bolivia,

Podemos definir un cholet en grandes rasgos como un edificio de entre 5 y 7 plantas, de uso mixto entre vivienda y una función comercial. La distribución interior de estos edificios suele ser la siguiente: las primeras dos plantas son utilizadas para actividades comerciales (principalmente salones de fiesta), la tercera y cuarta (llamadas “neutra”) se dedican al alquiler ocupado generalmente por oficinas, aunque en otras ocasiones estos espacios se guardan para el futuro de las generaciones de la familia y por último, sobre el volumen principal del cholet se encuentra la vivienda del propietario o chalet, que puede ser de varias plantas (Rodríguez, 2022)

Provenientes de la ciudad de El Alto, aquella ciudad vilipendiada de los adjetivos quizás más discriminatorios, en épocas de “fama” en redes sociales, es quizá el centro del nuevo East Egg, solo hay que asomarse a ver la forma en que cada uno de estos ha sido creado, cada uno de ellos con algo característico; un Titanic, un Iron Man, Transformers, una Estatua de la Libertad, entre otros. Las fiestas que se dan en estos cholets son de los que entran con una chalina de dólares, un auto o cientos de cajas de cerveza, en su mayoría haciendo uso del ayni.

Describir explícitamente hacia dónde se dirige esta comparación resultaría redundante: nos encontramos ante dos formas profundamente lacerantes—y casi antagónicas— de relacionarse con el dinero y, sobre todo, de exhibirlo. Jay Gatsby organiza fiestas deslumbrantes no solo como expresión de riqueza, sino como una estrategia de visibilización: busca ser visto, reconocido y, en última instancia, aceptado, especialmente por su amada. En cambio, Tom Buchanan encarna la lógica opuesta: no necesita exhibirse porque su posición ya está legitimada; su sociabilidad es cerrada, íntima y restringida a quienes comparten su mismo estatus, lo que refuerza, más que cuestionar, las fronteras de clase.

Si llevamos la analogía un paso más allá, con mayor audacia interpretativa, seria como reescribir la historia de Johnny, el protagonista de Chuquiago, dotándolo del capital económico necesario para cortejar —y eventualmente conquistar— a esa joven universitaria de la zona sur. Sin embargo, la pregunta crucial no es si podría acceder a ella, sino si lograría ser aceptado por su entorno: ¿podría también conquistar a su familia, es decir, al círculo que encarna el verdadero filtro de pertenencia? La hipótesis, trasladada a un contexto contemporáneo y leída a la luz de las categorías previamente planteadas, revela que el ascenso económico no garantiza, por sí mismo, la integración social.

Con estos ínfimos detalles y datos, conviene regresar a las primeras líneas de la novela (y el ensayo). El consejo paterno no es trivial: encierra una ética de la suspensión del juicio, una invitación a no menoscabar a nadie por su condición económica o cultural y a ejercer una forma de empatía que reconozca las desigualdades de origen. Sin embargo, esa máxima contrasta trágicamente con la experiencia de Gatsby. Lejos de habitar un mundo regido por dicha comprensión, su vida está marcada por la herida del menosprecio: incluso tras acumular riqueza, nunca logra desprenderse de la sensación de insuficiencia, de no ser plenamente aceptado, como si el dinero —aunque abundante— resultara incapaz de borrar el estigma de su procedencia.

La novela tuvo un rotundo éxito después de que F. Scott Fitzgerald muriera, el cual amerita ser añadido a la larga lista de los artistas post mortem en la cultura pop; el éxito post mortem revierte la fórmula psicoanalítica “los que fracasan cuando triunfan” y la individualiza en aquel que “triunfa cuando fracasa”. Algo similar lo decía Lorca: “Cuando el autor está muerto, el éxito literario garantiza la impunidad editorial (…) La práctica lamentable de imprimir sin cuidado justifica esta nueva edición, en base a la primera”, relata en la introducción García (R., 2022).

Finalmente, el destino de la novela refuerza esta lectura. Fitzgerald alcanzó reconocimiento pleno solo después de su muerte. Este fenómeno invierte la lógica de “fracasar al triunfar” para convertirla en “triunfar al fracasar”.

El gran Gatsby no solo narra una tragedia individual: la encarna. Quizá por eso sigue siendo pertinente releerla hoy, desde contextos como el boliviano. Porque, en el fondo, la pregunta sigue intacta: no es cuánto dinero se tiene, sino si ese dinero basta para pertenecer.

Bibliografía

R., C. R. (25 de Agosto de 2022). Opinion. Obtenido de Opinion: https://www.opinion.com.bo/articulo/cultura/edicion-definitiva-chaskanawi-celebra-aniversario-numero-75/20220824225721878014.html

HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, Daniel. El cholet: de la arquitectura colonial a la identidad cultural. 2022.

Lasa, Cecilia. "Sobre El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald." Exlibris 14 (2025): 329-334.

Rodríguez, D. H. (2022). El Cholet. De la arquitectura colonial a la identidad cultural. La Paz.

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