Estudiar psicología como auto sanación

Problemática de la cultura pop

Daniel Ignacio Peloy

Introducción

Gran parte de las redes sociales parecen fomentar la idea de que el “psicólogo” tiene pleno conocimiento sobre sí mismo, una vida tranquila y una mayor resiliencia. Este discurso se ve fomentado a tempranas edades, cuando un individuo decide estudiar psicología porque “daba buenos consejos a sus amigos”, mientras que tal discurso se transforma en la universidad en un “quiero ayudar a la gente y conocerme a mí mismo”.

Es claro que, como individuos, estamos conformados en gran parte por la influencia del entorno y del contexto sociocultural. Esto implica que el antiguo discurso de “el psicólogo es para locos” se adaptó a uno nuevo: “si te sientes triste o ansioso, anda a hablar con un psicólogo”, definiendo el rol dentro de un “consejero”, “loquero” o alguien con quien charlar.

Es claro que las personas desconocen los factores de malestar debido a la desinformación, y esto genera un contexto donde inevitablemente cualquier individuo, en su búsqueda de respuestas, cae en uno de los muchos nichos de información basura. Entonces, si quieres conocerte, el camino es la terapia.

Motivaciones para estudiar psicología

En distintos estudios sobre criterios de elección de carrera observamos que los principales motivos se encuentran vinculados a la resolución de problemas personales y al entendimiento de contextos sociales, teniendo como último parámetro el reconocimiento laboral o económico dentro del área.

En el contexto boliviano se observa una gran presión sobre la profesión, las ideas de futuro y la construcción personal, vinculando casi siempre un título universitario con ingresos elevados por encima de la media. A su vez, existe una carrera contra el tiempo que es gestionada desde la adolescencia: terminar la escuela para elegir una carrera, trabajar y tener tu casa antes de los 25 años. A esto se suman otros factores de exposición como la precariedad, las carencias, las dificultades médicas y el acceso limitado a servicios. Estos estímulos parecen agravar la elección de una carrera sin información previa.

Aún recuerdo entrar al primer semestre de la carrera y la típica presentación: “nombre completo, edad y por qué estás estudiando psicología”. ¿Realmente algún estudiante promedio de 17 o 18 años tiene esa respuesta?

Obviamente, entre familias con expectativas altas (sin historial previo de éxitos) combinadas con las expectativas individuales, surgen respuestas casi inocentes: “quiero conocerme”, “quiero ayudar a las personas”, “me gustaba dar consejos”. Temas demasiado alejados del trabajo de un psicólogo y aún más del trabajo de un psicólogo clínico.

Es cierto que, si no estudias en una universidad privada de las más costosas del país, probablemente te frustres con lo que te enseñan en la carrera. Existen varios enfoques que no están basados en evidencia, comentarios y argumentos de muchos defendiendo un nicho dentro de lo que se hace mal, nula creación de contenido y, en muchos casos, materiales nada actualizados. Se termina enseñando un tipo de psicología que, por frustración, se enfoca en lo clínico bajo el modelo biomédico psiquiátrico.

Aun así, muchos insistimos al momento de responder qué estudia la psicología: “el estudio de la mente”, “el estudio del comportamiento”, “el estudio del individuo”. Entre tantas respuestas incorrectas, la menos conocida es la real: la psicología es el estudio del comportamiento de un individuo y de las variables que influyen en este.

Presión social y estigma paceño sobre la carrera

Es necesario entender el contexto de la ciudad y contemplar la influencia del trajín cotidiano: el caos, el ruido y la rapidez, donde todo luce acelerado y las personas viven preocupadas, con acceso limitado a la información en general.

Es claro que, si uno debe escoger entre acceder a un servicio debido a carencias, priorizará cuestiones de salud biológica. Es interesante preguntar a alguien: ¿qué debo tomar si me duele la cabeza, si tengo fiebre o dolor de estómago? Todos tienen respuestas que oscilan entre tres opciones: el nombre de un medicamento, un mate o un remedio casero.

Pero… ¿qué pasa si me encuentro deprimido, tengo problemas de sueño, exceso de preocupación o ataques de ansiedad?

Es casi burlesco entender que mucha gente no considera la importancia de la salud mental para el funcionamiento cotidiano. Incluso cuando un adolescente busca ayuda, de manera irresponsable consideran que el problema es el adolescente, que los padres no necesitan cambiar comportamientos, creencias o rituales que generan malestar. Casi sin pudor lo mencionan: “¿para qué vas a ir al psicólogo?, charla con alguien y ponte a trabajar”.

En Bolivia se estima que entre el 1 % y el 15 % de la población accedió a algún servicio, sin dejar en claro si terminó un tratamiento, si se resolvió un problema o si el servicio solicitado fue realizado de manera responsable, esto dentro del área general de salud mental.

Un 43 % de la población no hace absolutamente nada cuando mantiene malestar relacionado con lo psicológico.

Sin duda alguna, la estigmatización del acceso a un servicio psicológico empieza desde que un individuo decide estudiar la carrera. Me atrevo a decir que esto también es parte de la propia área de psicología, donde muchos psicólogos clínicos no son coherentes ni responsables con su formación. En muchos casos se cree que la psicología es solo “de gabinete” y no se toman en cuenta otras variables de mucho más peso, como la poca movilidad social, el escaso acceso a servicios de salud y un estado constante de supervivencia de gran parte de la población.

Frustración dentro de la carrera

El estudio de psicología varía dependiendo de la universidad en la cual tengas posibilidades de estudiar. Existen programas demasiado antiguos, docentes que directamente no deberían ejercer la docencia y situaciones sociales donde la mayoría de los universitarios decide estudiar por “sanar”.

A esto se suman jefes de carrera que no permiten cambios dentro de contextos que claramente se sabe que son problemáticos, mallas curriculares que aceleran el proceso formativo (es absurdo estudiar 4 o 5 años si realmente no sirve para nada) y la presión de exponerte a esto, en el mayor de los casos, desde los 17 hasta los 25 años, cuando literalmente estás aprendiendo a sobrevivir.

Si tienes buen acceso económico, obviamente te vas a la mejor universidad privada. Probablemente termines gastando alrededor de 50 mil bolivianos solo en gastos universitarios. También puedes apostar por soluciones más baratas en universidades mediocres que te aceleran todo, quizás entre 20 y 25 mil bolivianos. O puedes apuntar a la universidad pública, donde los horarios son dispersos y muchas veces no te permiten hacer nada más.

Si sobrevives a este escenario, espero realmente que encuentres docentes que te motiven y que te hagan disfrutar aprender. He notado que muchos entraron emocionados a estudiar y, por un docente prepotente sin fundamento, terminaron odiando la carrera. En lo personal, creo que gran parte de los colegas no son congruentes.

Qué estudia realmente la psicología

Dentro de esta linda carrera, que lastimosamente se plagó de vendehúmos, charlatanes y propios profesionales pseudocientíficos, siempre existió la pregunta: ¿qué es lo que realmente hace un psicólogo?, ¿qué estudia?

El rol de un psicólogo no es hablar, no es aconsejar, no es decirte qué debes hacer. Incluso si tiene predilección por alguna corriente menos científica, es claro que su principal labor es identificar los motivos de una conducta. No juzgarla, sino cuestionarla.

Debe comprender que no somos dioses y que el ego que manejamos no debe nublar nuestro trabajo. Debe entender que, si bien usamos palabras complicadas para vernos importantes, debemos hacer que las sesiones y la información lleguen a la gente con la que trabajamos. El rol de un psicólogo es reducir el sufrimiento de una persona que no identifica el porqué de una conducta.

¿Qué estudiamos?

No es la mente ni el inconsciente (estas no existen). No estudiamos consejería ni farmacología para recetar cosas. Nosotros estudiamos los motivos de una conducta, los estímulos previos, lo que ocurre durante la conducta y las consecuencias de esta.

Intervenimos no únicamente en el individuo, sino también en su contexto, obviamente a través de él. Creo que es momento de entender que no existen actos involuntarios, que nosotros deberíamos estudiar qué es la libertad y poder ofrecer parámetros de libertad a cada consultante. Esta libertad debe estar enfocada en la comprensión del porqué de una conducta, del porqué de mi sufrimiento y de su resolución.

Conclusión

En conclusión, si decides estudiar psicología, bienvenido a la carrera más bonita del mundo: la menos valorada, la más invalidada y también una de las más invadidas. Probablemente te frustres, pero estoy seguro de que trabajar con cada consultante, independientemente del área donde trabajes, te generará satisfacción. Te sentirás bien ayudando y, lo más importante, te sentirás bien haciéndolo desde la ciencia.

Referencias

Frankl, V. E. (2006). Man's Search for Meaning. Boston: Beacon Press.

Lent, R. W., Brown, S. D., & Hackett, G. (1994). Toward a unifying social cognitive theory of career and academic interest, choice, and performance. Journal of Vocational Behavior, 45(1), 79–122.

Myers, D. G., & DeWall, C. N. (2017). Psychology (12th ed.). New York: Worth Publishers.

2 comentarios

  1. Disfrute de esta lectura; fue concisa y clara. Me alegra leer que hay profesionales y colegas que entienden realmente de que se trata esta profesion. Y esperaria que este tipo de pensamiento se disipara hacia otras esferas que a veces se ven influenciadas por politicas publicas y lo que llamamos "roscas". Hace anos que deje Bolivia para justamente especializarme en psicologia clinica. Entiendo que la modalidad que ejerce o elige el autor es la cognitivo conductual. En el global norte justamente sigue siendo la mas predilecta, eficaz y con mayores estudios realizados para medir estos parametros. Sin embargo, tambien estan surgiendo otras modalidades que si bien se alejan un poco de la psicologia y se acercan mas a la neurociencia y el estudio del sistema nervioso, se ven prometedoras y es algo que me da mucha curiosidad ver si pronto llegaran a contextos como el boliviano. A proposito, el tomar en cuenta el contexto y la realidad social politica y cultural de un pais o sociedad para aceptar o transformar el uso de un servicio como el de la terapia o psicologia clinica, me parece acertado y fundamental en entender como funciona el sistema. Gracias por este texto y espero ver mas de esto pronto.

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  2. Mientras la psicología contemporánea continúe estudiando al ser humano como un cerebro con patas, su camino de extinción será inevitable; vale más estudiar neurociencias con alguna mención en psicología... qué más da, el ser humano no tiene mente, no hay inconsciente y mucho menos alma (psique = psicología). Todo se resuelve con un escáner cerebral de emisión de positrones y tomando un cóctel de medicamentos que regule el circuito dopaminérgico.

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